Asunto: Salir de tu cabeza
Una niña se acerca a mí entre risitas. No entiendo qué pasa. Ella parece que sí. Coge mi mano. Y me deja un papel.
Doblado por la mitad.
– Te lo manda ella, me dice. Y señala a una chica con aparato.
Yo tenía once años.
Y de pronto, el mundo entero en mi mano.
Le gustaba a esa chica con aparato. Lo decía su propia letra. Lo confirmaba un pequeño corazón relleno de tinta.
No hizo falta besarnos. Solo siete días.
…mi primera historia de amor.
Hasta aquí la parte bonita.
Pasaron varios años, y no volví a leer que le gustara a una chica.
Tuve que dar yo el paso.
O al menos intentarlo.
Dile algo, anda…
O cógele la mano…
O venga Óscar, bésala ya…
Bueno espera, igual le paso primero el brazo por la espalda…
O va a pensar…
Joder, se está acabando la película.
La camiseta empapada.
Mi cara roja.
Apenas tenía aire para hablar.
…y terminó la película.
Y así, ocho años.
Todavía, eh. El miedo sigue ahí. A mis treinta y cuatro.
Pero ahora sé que no soy yo, sino esa vocecita que no me deja ver lo que tengo delante.
Y eso no se calma con una pastilla, ni con más terapia.
No del todo.
No te voy a descubrir nada nuevo. Hablo de lo que siempre ha funcionado.
Mi único trabajo ha sido poner todo en limpio en un solo lugar.
Salir de tu cabeza
Una guía para recuperar tu atención.
Y con ella, tu vida.
Son audios para quitarte varias capas de ruido de encima. Como si fueran notas de voz de un amigo.
Y vídeos para que veas lo que hay que hacer.
El cuerpo
Primero, donde duele.
Te dicen:
Entrena. Te pegas una ducha. Y caerás como un plomo.
Pero tú sigues despierto.
Y no te queda otra que ir a por una pastilla.
Tu cuerpo está como el de un gato en guardia.
No necesita correr, ya está agitado. Tampoco más peso. Ya tiene bastante con el del día a día.
Sudar, hacer fuerza, te pone más alerta.
Aquí vamos a hacer justo lo contrario.
Te mostraré cómo soltar ese peso.
Para que notes cómo tu cuerpo, al no tener que estar aguantando tanto, se rinde más fácil.
¿Y ya?
Bueno, queda mirar lo más importante.
La mente
Tanto se habla de ella…
¿Y eso cómo te hace sentir?
¿Qué es lo peor que podría pasar?
¿Desde cuándo lo sientes?
¿Crees que podrías estar evitando algo?
Y sales de ahí más cargado.
Bien, hay algo que recomienda todo el mundo y que a ti seguro te pone nervioso. Hablo de meditar.
Sé la pereza que da, y más si lo recomienda todo el mundo.
Pero créeme: lo pesado no es meditar, sino la idea que tienes de lo que es meditar.
Yo también me pongo nervioso. Y está bien. No lo hago para relajarme como si estuviera en una piscina.
Ni para dejar la mente en blanco.
Ni para abrir los chakras.
Ni nada de eso.
Lo hago para recuperar mi atención.
Y eso haremos aquí.
Mira.
No hay nada como salir de tu cabeza.
Enterarte de lo que sea que te estén contando. En tu trabajo. En el ascensor. Por teléfono.
Sin que tu batería colapse.
Salir con tus amigos porque te apetece. Volver a casa, también porque te apetece.
Sentirte normal.
Darte cuenta de que esa llamada no es una señal de que algo malo va a pasar. Y si el cuerpo empieza, tampoco.
Y lo más importante, que no has perdido la cabeza. Sigue ahí. Solo hay que reaprender a salir de ella.
Y 14 días conmigo.
Tendrás mi correo personal.
Al otro lado no hay un equipo de soporte, ni respuestas automáticas. Estoy yo.
Tal como me vienes leyendo.
P.D. Sin las prisas del WhatsApp ni la urgencia de una videollamada.
Dime, claro.
¿Cuánto cuesta?
300 euros. Un solo pago, con impuestos incluidos.
¿Qué recibo exactamente?
Audios y vídeos en una página igual de limpia que esta. Son tuyos para siempre. Como un libro de cabecera. Y mi correo durante 14 días.
¿Me voy a agobiar con el contenido?
No. El trabajo no ha sido añadir contenido. Sino quitar todo lo que te saca de lo único importante.
¿Cómo funcionan los 14 días contigo?
Lo más natural del mundo. Voy a estar ahí como un amigo. Tú me escribes cuando quieras. Yo te respondo cada mañana.
¿Es confidencial?
Totalmente. Solo yo leo ese correo. Lo que hablemos se queda entre nosotros.
¿Tengo que estar una hora meditando?
No. Si es un minuto, es un minuto. Lo que importa al principio es otra cosa. Eso sí, no hay trucos. Hay que ponerse.
¿Funciona rápido?
Funciona.
¿Y si soy un caso perdido?
No somos tan especiales. Estamos cansados de darle vueltas a lo mismo.
¿Por qué fiarme de ti?
No lo hagas. Lo que ves aquí estaba antes de mí. Y seguirá estando después.
Solo he limpiado el camino.
Y ya está.
Esto te quería contar.
Si crees que te puede venir bien, nos vemos dentro. En cualquier caso, nos vemos en el próximo email.
Abrazo fuerte,
Óscar